Luis Luna León sábado, abril 11, 2026 0 comments luis alberto luna león luis luna león La llamada Home » luis alberto luna león » luis luna león » La llamada Abrumado. Así iba caminando por la calle Madero en el centro de la ciudad. En lo personal, esa calle la disfruto al máximo. Con gente a mi paso. El organillero dando lo mejor de sí y su pareja con el sombrero extendido esperando de todos los que caminamos por ahí la demostración de aceptación por esa tradicional música del México del ayer.Todo en medio de una mañana nublada en la ciudad de México. Caminando para despejar de mi mente los temas de la semana.De pronto, recibí una llamada. Mi tío, ingeniero industrial de mucho reconocimiento profesional y con una trayectoria en el mundo del papel en empresas como kimberly Clark estaba anunciado en la pantalla de mi celular.Gustoso respondí con el saludo de un sobrino que lo admira y respeta.Escuché su voz. Con la misma fuerza con la que lo recuerdo desde niño. Mi tío siempre fue un hombre sin filtros. Así sigue siendo. Dedicado a los estudios desde muy pequeño. Creo que no por gusto. Era el único camino que él veía para alcanzar sus sueños.Le tocó abrirse paso solo. Estudiar su carrera profesional con ahínco y graduarse como el mejor de su generación. Sacrificó la convivencia familiar para ello. Alejarse de la familia no fue una opción. Tocar puertas y buscar esa oportunidad que le brindara el espacio para demostrar su capacidad, fue el común denominador de toda su vida académica y profesional. Y lo logró.Y ahí, en esa nublada mañana, yo estaba conversando con aquél a quien yo admiré y sigo admirando por salir adelante. Recuerdo que mi madre siempre me hablaba de su hermano. Y lo hacía con ese orgullo que debe de existir entre hermanos. Siempre la analizaba cuando hablaba de él. Los grandes ojos negros de mi madre, brillaban tan fuerte por la satisfacción que le daba mencionar a su hermano, que parecia que Caín y Abel nunca hubiesen existido. El amor de hermana a flor de piel. Así veía a mi madre. Y después de nuestro saludo, escuché a ese hombre que aunque, aún maduro, ya está jubilado.En esa conversación me brindó sus consejos, sabedor que tomé mis maletas con mi ropa y con mis sueños para buscar una oportunidad laboral en esta inmensa ciudad del smog pero también de muchas puertas.Me hizo saber que los momentos serían duros. Que sentiría que la vida me daba la espalda. Y me pidió que no desistiera. Que nunca dejase de creer en mí. Que pusiera todo mi enfoque en lo que soy, en lo que he construido en preparación y que confiara en mi talento. Lo escuché atento. Recuerdo que tuve que meterme a un establecimiento para que el ruido de la calle no me hiciera perder detalle de las palabras de un hombre que había hecho lo mismo que yo, pero a diferencia mía, él lo hizo a los 19 años de edad. La escena jamás la olvidaré. Ahí, en medio del tumulto, estaba detenido el tiempo. Me ví de pie, con el celular en mi mano derecha. Escuchando. Con mi suéter azul marino “césarcosteño”, mi camisa blanca manga larga y mi pantalón de gabardina color gris. Mocasines y cinturón negro. Con mis emociones y sentimientos desbordándose al máximo.Le hice saber que no tenía palabras para agradecerle. Sé que mi tío es muy afable pero determinante al hablar. Pero todo lo que yo escuché de él, fue por demás reconfortante. No puedo mentir. Me puso emocional y sentimental. Hasta el animal más salvaje detiene su caminar para recuperar la fuerza. Quizá eso me pasó a mí en ese momento. Sus palabras me hicieron retomar fuerza.Y hay un aspecto que me llamó poderosamente la atención. Soy muy observador y analítico y este momento no fue la excepción. Mi tío jamás me preguntó ¿En dónde estás trabajando?No. A él no le importó. Lo único que a él le interesaba era impulsarme. Me recordó una y otra vez lo que se debe de tener en mente cuando la adversidad te golpea. La fé y el abrazarnos de ese ser supremo para seguir insistiendo con fuerza, fue lo que caracterizó esa llamada de casi veinte minutos. Por eso, desde éstas líneas le hago llegar mi agradecimiento. Gracias por hacerme saber que hay personas que a la distancia, siempre nos observarán y nos desearán cosas positivas para nuestra vida. Gracias por darme ánimo y hacerme recordar lo que a veces olvidamos de nosotros mismos. Que cada buen deseo para mí, la vida se las devuelva en bendiciones para su vida.Por mi parte, lo que para muchos pueda representar una llamada entre un tío y un sobrino, para mi será como la respuesta que Dios nos brinda. Ángeles que ese ser supremo nos manda para que escuchemos lo que necesitamos escuchar.Abrir los ojos, estar atentos. Eso es lo que debemos hacer. Porque los mensajes de Dios siempre llegarán. Al tiempo, siempre al tiempo. Share This To : Facebook Twitter Google+ StumbleUpon Digg Delicious LinkedIn Reddit Technorati
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