Luis Luna León martes, abril 28, 2026 0 comments luis alberto luna leon luis luna leon Abriendo las puertas. Home » luis alberto luna leon » luis luna leon » Abriendo las puertas. A menudo escuchaba sus conversaciones. Observaba su socializar. Siempre sonriendo. Con mirada grata. Sin embargo, a solas, siempre le reclamaba a la vida. Quien le conocía, no tenía duda al decir que era un ser amable. Y yo tampoco tenía duda. Pero para quienes gustamos observar los detalles, algo pasaba en su interior. Y es que siempre he creído que todo aquello que insistimos rechazar de nosotros, todo aquello que no nos permitimos sacar a flote, nuestros miedos, nuestras frustraciones, nuestros complejos e incluso nuestro pasado, cobra más fuerza cuando no le abrimos la puerta. Se convierten en animales salvajes que abren el hocico, dan mordidas y nos arrancan el gajo de carne de nuestro interior hasta doblegarnos. Caminamos por el mundo creyendo que somos libres de hacer, decir y de sentir sin percatarnos que todo aquello que no reconocemos de nosotros mismos, es lo que verdaderamente guía nuestros pasos. No. No permitas que tu interior tome la brocha y pinte tu exterior. Abre la puerta sin miedo. Deja que todo eso salga y libéralo. Quita el candado, jala el cerrojo y deja que salgan a retozar al jardín tus animales salvajes. Pero para que puedas sentarte y verlos, primero tienes que aceptar que gigantes seres viven en ti. El odio, el resentimiento, las ganas de revancha con el mundo, la hipocresía, la soberbia, la egolatría y la falta de empatía con los que te aman no son tuyos. Nacieron en ti, pero no fue decisión tuya. Creencias, culpas no resueltas, miedos aprendidos, tu imagen fragmentada. Todo eso se convierten en cargas mentales que se adhieren a ti. La psicología lo reconoce como la teoría del self fragmentado. En esta teoría Heinz Kohut refiere que la parte social y lo amable es el narcisismo que un ser humano separa de la parte "mala" y lo utiliza como mecanismo de defensa para vivir el día a día. En tu ayer, algo depositó ese embrión. Algo o alguien dio vida a ese cigoto y con el tiempo, lo fueron alimentando con palabras y con acciones hasta convertirlo en un demoníaco ser de fauces inmensas que te devora sin darte cuenta. Mírate. Ahí estás. Con preparación, con sueños y con esperanza de que todo cambie. Pero en cada palabra que sale de tu boca escupes todo lo que hay dentro de ti. Esas cargas mentales se proyectan en decisiones, en relaciones con patrones establecidos. Todo dirigido desde tu inconsciente. Y el primer paso es abrir la cortina y ver en tu interior para reconocer toda tu alma. Te lo diré una vez más. Abre el candado y libérate. Si, acéptalo. No es perder. No significa ser débil. Por el contrario, hacerlo es el primer escalón hacia un cambio, es el paso que necesitas para tu libertad. Porque la sensación de libertad llegará a ti. Y no puedo describirte lo que la libertad hace que recorra en tu cuerpo, en tu alma y en tu mente. No podría en breves palabras. Por ello, tienes que vivirlo. Hazlo. No te frenes. Porque estoy seguro de que una vez que lo hagas, en tu interior todo sanará. Ya no existirán mordidas y rasguños que laceren tu alma porque, sencillamente, quedarán las cicatrices, pero nada de lo que te lastimaba vivirá en ti. Vive sin miedos, sin ataduras. No te impongas cosas que alguien te impuso sin avisarte. Que no te preocupe el de al lado y ama a quien vive en ti. La vida es tuya. Vívela sin reserva. Y te darás cuenta que ya no reaccionarás con enojo. Ya no pelearás con todos. Ya no te compararás con nadie. Ya no te irritarás por el éxito del otro. Deja abierta la puerta. Los días llegarán a tu vida y tu no reaccionarás con reclamos. Poco a poco aprenderás a vivir en paz. Y cuando eso suceda, entenderás que lo has logrado. Porque un día, te darás cuenta de que eres más grande de lo que tu crees. Share This To : Facebook Twitter Google+ StumbleUpon Digg Delicious LinkedIn Reddit Technorati
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